viernes 12 de enero de 2007

Mensaje en una botella


Pensar que hace unos años me hubiese convertido en una especie de cartucho parker. Hubiese pinchando de a uno cada uno de mis dedos para acceder a una improvisada aunque casi ilimitada reserva de tinta roja. Aunque tal vez para no sacar a la luz mi fasceta masoquista o para no dar la imagen de "maestro ciruelo" (quizá tan solo para evitar posibles infecciones), hubiese ensayado primero la pesca del calamar.

Desde una perspectiva positiva se me ocurre que hubiese contado con la valiosa tinta negra (aunque en cantidades más reducidas) y, de yapa, me hubiese podido preparar unas rabas, que sin duda hubiesen tenido mejor sabor que los cocos y los caracoles que vienen siendo la base de mi dieta desde que estoy aquí. Quiza el problema mayor hubiese sido el aceite, tal vez un poco la harina, aunque quien sabe si después de un rato me hubiese terminando acostumbrando a la textura y sabor de la arena tropical.

Afortunadamente no fue necesario llegar hasta ese punto. Mi naufragio fue un naufragio lento, lo suficientemente lento como para permitirme llevar conmigo mi laptop WIFI satelital, a la que cuido más que a los caracoles (a los cocos no los cuido porque se cuidan solitos). Ustedes se preguntarán entonces por qué este boludo no manda un mail para que lo vayan a rescatar. Buena pregunta, pero para serles sinceros, tengo una fuerte tendencia a la dispersión, así que prefiero no irme de tema.

Lo cierto es que estoy acá hace bastante tiempo, más del que pueda recordar. Al principio miraba a cada rato el relojito de la XP, tachaba electrónicamente cada día y me mantenía en sintonía con el calendario. En el momento de mayor frenesí me apostaba a mi mismo que era 24 de abril mientras con la mano derecha acercaba la flechita del mouse al ícono. Mi corazón se aceleraba, la tensión crecía y entonces... click... lunes, 24 de abril de 2oo4 .... siiiii, triunfo sobre la tecnología.... Al final, me cansé del juego y alteré por siempre el curso de mi vida. Desde alguno de esos días que ya viví que paso de las fechas y los horarios, pero esa es otra historia...