... y no era el mar, sino tus ojos... y sin embargo, por esas paradojas que la vida nos regala, era también el mar... profundo, cálido. Insondable belleza que navegó mi alma, olvidando por un rato ese tic tac del tiempo.
Verde espejo en el que te vi, mezcla de risa y de llanto, queriendo florecer, venciendo miedos, dulce sirena envuelta en mil colores, jugando con las olas para dibujar tu vida, tu vida nueva, tu horizonte eterno, libre...
No era el mar, sino tus ojos... y en tus ojos un mar de sueños.
Verde espejo en el que te vi, mezcla de risa y de llanto, queriendo florecer, venciendo miedos, dulce sirena envuelta en mil colores, jugando con las olas para dibujar tu vida, tu vida nueva, tu horizonte eterno, libre...
No era el mar, sino tus ojos... y en tus ojos un mar de sueños.


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